Sí, lo más seguro es que en tu balcón o galería tengas uno de estos aparatos, pero seguramente no lo miras más que cuando toca revisión y le sacas un poco el brillo para que el/la técnico no la vea demasiado mal y te diga eso de “va a haber que cambiar unas piezas”…

Porque la mayoría de nosotros no tenemos demasiada idea acerca de cuestiones técnicas de la casa. Por eso este post, por si ha venido el/la técnico y por muy lustrosa que luciera tu caldera te ha dicho que ya no lo puedes evitar más, y toca cambiarla entera o algunas piezas como mínimo. En ese caso vas a necesitar tener algunas herramientas en casa, para que el técnico pueda trabajar adecuadamente (las tiendas de bricolaje online van a serte de gran ayuda).

Pero siempre es interesante que sepas un poco de la materia, para que sepas por dónde van el técnico/a y sus reparaciones. Así que a continuación te damos unas claves básicas sobre los tipos de calderas que hay en el mercado y sus características.

Las calderas de condensación han irrumpido en el mercado en los últimos años y pese a que su precio es sensiblemente superior al de la caldera tradicional, vienen para quedarse. El principal argumento es la eficiencia que esta caldera nos aporta a nuestro hogar y por eso de su alta puntuación en el famoso etiquetaje de eficiencia energética. Por lo general las calderas de condensación suelen tener un A+.

¿Qué hay detrás de estas calderas?

La realidad es que sí que son más económicas ya que no necesitan estar encendidas constantemente para calentar el agua. Una caldera de condensación, aprovecha los gases calientes de la combustión para precalentar el agua antes de que esta tenga que pasar por la llama, así el agua no llega tan fría y es necesario un menor consumo para llegar a la temperatura deseada, además los gases al salir por la chimenea, llevan una menor temperatura. Este sencillo proceso supone un gran progreso en el mundo de las calderas, ya que en las anteriores no se aprovechaba el calor generado. Además también supone un importante  ahorro en la factura de la luz.

caldera convencional, condesador